sábado, 17 de febrero de 2018



MANOLO COSANO EN LA SAETA CUARTELERA


                                       
                                  Justificación

Hablar de Manuel Cosano Logroño - conocido como El Ruiseñor del Pelícano - en la Semana Santa de Puente Genil, es hablar de uno de nuestros más importantes saeteros, protagonista de una muy personal manera de interpretar la saeta cuartelera, apreciada y glosada efusivamente por todos los que tuvimos la ocasión y suerte de escucharlo. Un servidor a grandes dosis, al compartir con él mesa, durante más de veinte años, en el Grupo de El Viejo Pelícano. En todo este tiempo he comprobado cómo muchos aficionados, y algunos estudiosos, en su noble afán de encasillar saetas y establecer estilos, han coincido en considerar la saeta cuartelera de Manolo como perteneciente al conocido estilo del Pelícano, una, a mi entender, manida equivocación que voy a tratar de aclarar, muy resumidamente, con el presente artículo.

         Saeta del Pelícano versus Saeta de Los Apóstoles

Antes, estimados amigos, vamos a situarnos, ofreciendo un breve panorama actual de la saeta cuartelera. Hoy en día en la mananta, que yo conozca, son exclusivamente dos los estilos de saeta que se interpretan[1]:  el más antiguo, y austero desde el punto de vista músico/formal, estilo del Pelícano; y el más atractivo, y por tanto más utilizado, estilo de Los Apóstoles, con sus múltiples VARIANTES.  El primero de ellos, como demostramos en esta misma revista hace un par de años[2], se interpreta solamente, mientras alguien no demuestre lo contrario,  en el Grupo de El Viejo Pelícano, siendo  heredero, gracias a saeteros pelícanos de la talla de  Eduardo Muñoz Cruces o Francisco Esojo, de la manera de interpretar la saeta cuartelera en Puente Genil a finales del siglo XIX y principios del siglo XX[3]. Es un estilo llano, de escasa amplitud tonal, predominantemente silábico-con escasos melismas-, de tercios cortos y graves.   En cambio, el segundo de ellos, que comenzó a originarse en la década de los años veinte del pasado siglo, se caracteriza por desarrollar un comportamiento melódico básico fundamentado en: abundantes melismas, diferente desarrollo melódico, tercios largos, una mayor amplitud tonal, dejes flamencos y tonos agudos. Y aquí sí que me gustaría aclarar una, desde mi punto de vista, errónea interpretación por parte de algunos del estudio que hice en esta misma revista hace unos años sobre este estilo[4]. Cuando hablamos del estilo de Los Apóstoles o Apostolao, por favor, entiéndase como un COMPORTAMIENTO MELODICO BASICO, NO como una forma musical cerrada e inamovible.  Es decir, hablamos de un estilo que, sobre la base de los rasgos musicales señalados antes, admite múltiples variantes - Juan y Manuel Hierro, Balilla, Chiquito Rivas, Miguelones …-, que son las interpretadas hoy en día, de una manera muy flexible, en la mayoría de los cuarteles de la mananta, como comprobamos año tras año en todas las exaltaciones de la saeta que se vienen celebrando.   Nos encontramos, por lo tanto, con dos estilos de saeta cuartelera diametralmente opuestos desde el punto de vista de su comportamiento melódico.
                          
                         Saeta Cuartelera de Manolo 

¿En qué estilo, entonces, encuadraríamos la saeta cuartelera de Manolo Cosano? Comúnmente se cree, en nuestra mananta, que en el estilo del Pelícano, al haber sido Manolo hermano de este cuartel durante más de cuarenta años, mas no es así. Cuando nos enfrentamos a la labor de establecer un estilo de saeta cuartelera, el dato fundamental a considerar es su comportamiento melódico básico, su arquitectura musical. Y la saeta cuartelera de Manolo posee el comportamiento melódico del estilo de Los Apóstoles, aunque con una fortísima impronta (reinterpretación) personal.  Es decir, la saeta cuartelera de Manolo tiene las características musicales básicas del estilo Apostolao (mismo desarrollo melódico, tercios largos, profusión de melismas, tonos agudos,  gran amplitud tonal y dejes flamencos), mas con una preclara impronta  marcada por el timbre de voz extraordinariamente agudo, muy laíno[5]  y flamenquísimo de Manolo, por el impresionante vibrato[6] que imprimía a los tercios y por una capacidad creativa que le llevaba constantemente a improvisar, en el mismo momento de la interpretación,  determinados giros melódicos-alguno de ellos recogidos de Eduardo Muñoz pero adaptados a su tesitura- haciéndola muy difícil, por no decir imposible,  de imitar. A este respeto recuerdo cómo Manolo me comentaba con frecuencia que saeteros de la calidad de Rufino Rivas o Miguel Martín le expresaban siempre su incapacidad para cantar su saeta por “no ser nunca la misma”.  Por lo tanto, estimados amigos, es un error encuadrar la saeta cuartelera de Manolo en el estilo del Pelícano. Éste posee, como hemos apuntado más arriba, unas características musicales diametralmente opuestas a las percibidas en la manera de entender la cuartelera de Manolo.[7] Algo que el mismo Manolo expresaba siempre   cuando en el cuartel, tras el intento fallido de cantar con Eduardo Muñoz Cruces - como todos sabemos, baluarte imprescindible del estilo del Pelícano-, confesaba que no podía seguirlo, al cantar Eduardo “muy bajito”. El mismo Manolo, en una entrevista que le hicimos hace unos años en El Pontón[8], refiriéndose al momento en que ingresó en El Pelícano - años 70 -, dejó claro, a su manera, las diferencias estilísticas con las que se encontró: “Pues mira, allí me encontré con dos que cantaban muy bien: Paco Esojo que era relojero y vivía en la calle Aguilar y Eduardo Muñoz Cruces. Los tres cantábamos cada uno con nuestro propio estilo, los cuales eran muy distintos entre sí”. Y refiriéndose exclusivamente a Eduardo, sentenció: Su estilo no es tan alto que el mío, el canta más bajito, por esto no le gusta cantar la cuartelera conmigo, se ahoga”. De esta última afirmación deducimos - concretamente de sus palabras “su estilo no es tan alto, él canta más bajito”-  que se refiere no sólo a la tesitura de voz de Eduardo, sino también a la propia arquitectura musical de su saeta, de menor amplitud tonal y con un recorrido melódico medio/bajo.

                             Su formación musical[9]
La manera de cantar o entender la música de un intérprete no sólo está condicionada por la genética, sino también por el contexto, por el ambiente. Qué duda cabe que la forma de interpretar la saeta cuartelera que tenía Manolo estaba determinada por sus características vocales, fundamentadas en su timbre o color de voz, tesitura, cuerdas vocales, diafragma y demás partes del aparato fonador, mas también por su formación musical, contexto, sus gustos y experiencias con la música. En la entrevista citada con anterioridad - también en mis numerosas conversaciones mantenidas con él en la intimidad del Grupo -, Manolo nos ofrece una serie de datos que fundamentan los rasgos musicales de su saeta. Manolo nació en un lejano 1925 en el popular barrio de Miragenil. Al poco tiempo se fue a vivir al campo entrando en contacto con las primeras formas musicales, las que cantaban los gañanes, es decir, con cantes - la trilla, cantes de arada o besana… - caracterizados por sus tonos agudos, profusión de melismas y ritmo libre[10]. Asimismo, reconoce su afición por los fandangos y la media granaína - cantes de similares características a los anteriores -, confesándose admirador de Juan Hierro, como todos sabemos, ilustre cantaor pontanés dotado de una voz preciosista y melosa[11], además de fenomenal saetero e iniciador, junto a su hermano Manuel, del estilo de saeta Apostolao.  Es decir, tenemos a un Manolo Cosano de niño que va adaptando su oído y garganta a unas formas musicales con los rasgos que posteriormente imprimiría a su saeta. Formas muy melosas y agudas que predispusieron a Manolo, desde su infancia, hacia un cante melódico, agudo y de gran libertad interpretativa al no estar ajustado a un compás.  Momento clave fue cuando entra en contacto con las primeras saetas cuarteleras, después de la Guerra Civil en los, por aquel entonces, Domingos de Romanos. Nos cuenta Manolo cómo se fijaba, en Jesús, en los grupos de hermanos de las corporaciones cantando cuarteleras, destacando a los hermanos de Los Apóstoles y muy especialmente al Balilla[12]. Y aquí queridos amigos, tenemos el dato relevante:  a nuestro joven Ruiseñor del Pelícano formándose en la cuartelera a partir del estilo Apostolao el que, como hemos señalado, se comenzó a crear en los años 20, rompiendo con el estilo llano y menos atractivo anterior, y que fue el que se acabó imponiendo. Por lo tanto, cuando Manolo entra a formar parte del Pelícano en los años 70, ya llevaba su saeta perfectamente asentada y perfilada, con unas características, como venimos señalando insistentemente, muy diferentes a las que allí se encontró.[13].
Mas no sólo la formación musical de Manolo se fundamentó en su contexto más inmediato, sino también en el cante flamenco predominante, a nivel nacional, en sus años mozos, el cante de la denominada Opera Flamenca.  Una época, a mi entender y a pesar de sus sombras, dorada del flamenco[14], protagonizada por voces limpias y agudas, por el cante meloso y melódico, que propició un engrandecimiento y refinamiento musical de las diferentes formas flamencas. Recuerdo cómo en varias ocasiones Manolo me comentó su afición a cantaores tipo Marchena, Valderrama o Vallejo.

                                    Conclusión
En definitiva, estimados amigos, no es correcto atribuir la saeta cuartelera de Manolo Cosano al estilo del Pelícano. Es una reinterpretación personal, una variante muy original del estilo de Los Apóstoles que, por su funcionamiento musical, está muy alejada de la conservada en el Grupo de El Viejo Pelícano. Espero que nadie vea o interprete en esta meditada conclusión cuestiones ajenas al mero análisis objetivo.   Al César lo que es del Cesar…

                                                 ÁLVARO DE LA FUENTE ESPEJO                                                                
(PD)En este enlace puedes escuchar a Manolo Cosano en el seno del cuartel de El Viejo Pelícano, interpretar su peculiar saeta cuartelera. Como contraposición, en el minuto  04:03 puedes escuchar a Eduardo Muñoz Cruces interpretar la geunina saeta del Pelícano: https://www.ivoox.com/cuaresma-saetas-puente-genil-audios-mp3_rf_2888586_1.html



[1] MUY IMPORANTE: no confundir “estilos” con “variantes”.  Un estilo viene marcado por unas características musicales muy concretas, es decir, por un comportamiento melódico básico, presente en todas sus posibles variantes.  Las variantes son reinterpretaciones de un estilo, es decir, aportan matices diferentes, pero dentro de ese comportamiento melódico básico. Eje aplicado al Flamenco: la soleá Apolá es un estilo concreto de soleá, y sus variantes son las reinterpretaciones que hacen de él algunos cantaores- Enrique Ortega, Ribalta, Paquirri, Fosforito… -que, por sus cualidades, han sido capaces de aportar matices musicales y expresivos diferentes, pero sin salirse de la arquitectura musical básica del estilo (en ese caso: importantes saltos melódicos, gran amplitud tonal, extenso arco melódico e intensos recorridos ascendentes y descendentes sobre la escala).
[2] La Saeta del Viejo Pelícano. Revista de Semana Santa 2013.
[3] Hay, en algunos sectores de nuestra mananta, cierta disconformidad con relación a la denominación de este estilo de saeta, que, a mi entender, carece de fundamento. Si bien es verdad que este  estilo no es creación exclusiva de este cuartel - ya he señalado antes que es heredero del que se interpretaría, mayoritariamente,  en nuestra mananta a finales del SXIX y comienzos del SXX -, no es menos cierto que los hermanos de este  cuartel son los ÚNICOS que han sabido conservarlo a lo largo del tiempo - alguno de ellos, como Eduardo Muñoz Cruces, dándole además una fortísima impronta ( giros melódicos muy personales además de interpretar cuarteleras de ¡6 versos! ) -, resistiéndose a la “invasora” influencia del creado por los hermanos Hierro, conocido como estilo de Los Apóstoles, circunstancia, a mi entender, más que suficiente para tal atribución.
[4] La Saeta Cuartelera en Los Apóstoles. Análisis Musicológico. Revista de Semana Santa 2011.
[5] Tipo de voz limpia, sin estridencias y aguda. De la A a la Z. Diccionario de términos flamencos. Autores: José Manuel Gamboa y Faustino Núñez.
[6] Efecto de sonido oscilante que se produce en la voz humana (por repetición rápida de una altura determinada en una sola sílaba), provocando un enriquecimiento de matices. Este efecto también se consigue en los instrumentos de cuerda (haciendo oscilar con celeridad los dedos y la muñeca) y en los de viento (regulando la corriente del aire, variando la tensión de los labios o modificando la presión ejercida por la boca sobre el instrumento. Auditorium. Cinco Siglos de Música Inmortal. Diccionario de la Música. Editorial Plantea.
[7]  En una próxima publicación intentaré demostrar con más detalle, y desde el punto de vista técnico, esta diferenciación musical utilizando las herramientas de la Musicología. No olvidemos, en contra de lo que algunos aficionados y estudiosos- por ignorancia y/o por endémica soberbia- todavía piensan, que la saeta ante todo es música, y tiene sus reglas musicales y normas de construcción. Os sugiero la lectura de mi artículo La Melodía de la Saeta Cuartelera, Revista Semana Santa 2010, donde explico la arquitectura musical de la saeta cuartelera.

[8] Revista El Pontón. Nº262, marzo 2010.
[9] Que nadie se asuste…. No me refiero con las palabras “formación musical” a que Manolo haya tenido una formación musical académica -algo que, por otro lado, sin duda le hubiese beneficiado -. Tranquilos, por tanto, los defensores de la cultura de la sangre y del no academicismo en esto del cante.   La formación musical de una persona puede ser muy diversa y variopinta. Se puede adquirir, por eje, acudiendo al conservatorio o montado en una burra como hacía el bueno de Manolo en el campo intentando imitar los cantes de los gañanes.
[10] “yo desde chicuelo siempre he cantado. Me subía a la burra e iba cantado por los caminos como hacían los gañanes mientras araban” (ídem)
[11] Cantaba sobre todo fandangos y la media granaína, cante éste último precioso que, por cierto, Juan Hierro cantaba maravillosamente” (ídem).
En esta dirección de internet, a partir del minuto 02:55, podemos encontrar a Juan Hierro interpretando granaínas, cantaor y cante de los que Manolo fue un ferviente admirador. Fijaos en las maneras cantaoras de Juan: https://www.youtube.com/watch?v=R4YcxfvcPIU

[12] - “Las primeras cuarteleras empecé a escucharlas después de la Guerra, desde muy joven en Jesús cuando iba con mis amigos de Miragenil los Domingos de Romanos. Allí escuchaba a las distintas corporaciones, pero sobre todo a los hermanos de los Apóstoles destacando al “Balilla(ídem).

[13] -Entraste en el Pelicano en la década de los 70 del siglo pasado ¿con anterioridad a este hecho ya cantabas tu cuartelera? Claro que sí. Yo ya la cantaba los domingos de romanos, y siempre sólo, nadie me seguía.  También las cantaba en las comidas de Jesús Nazareno coincidiendo en muchas ocasiones con Juan Hierro y en el campo encima de mi burra” (ídem).

[14] Ahora mismo algunos - cariñosamente les denomino “agoreros de lo jondo”, - estarán pensando que no tengo ni idea de esto por tan atrevida afirmación. La nueva flamencología, gracias a Dios, ha analizado con fundamento, rigurosidad y libre de prejuicios esta época del Flamenco, mostrándonos sus muchas bondades. Una época alevosamente maltratada por los pureros de la cosota jonda, catalogándola como la responsable, de manera exclusiva, de todos los males que actualmente acechan al Flamenco. En mi opinión, y con perdón, UN DISPARATE.




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