martes, 13 de marzo de 2018


                       SAETAS ANTIGUAS


Lo primero que debemos de considerar cuando hablamos de saetas es la diferenciación entre saetas antiguas y saetas flamencas. Estas últimas son formas musicales, relativamente, modernas - finales del S.XIX -, elaboradas por cantaores flamencos a partir de las saetas antiguas añadiéndoles sones y melismas de cantes como las seguiriyas y las tonás (martinetes, carceleras y tonás propiamente dichas)[1]. Las saetas antiguas, según todos los testimonios escritos, son muy anteriores a la aparición de las saetas flamencas. Entre ambas tipologías se observan indiscutibles diferencias musicales; mientras las artísticas saetas flamencas presentan una extraordinaria elaboración melódica - profusión de melismas, alargamiento de los tercios y mayor amplitud melódica -, con dejes muy claros procedentes del cante flamenco buscando la espectacularidad y el lucimiento del intérprete, las saetas antiguas destacan por su inconfundible carácter intimista[2] y una preclara austeridad melismática[3].  Tales rasgos musicales vienen determinados por la utilidad con la que nacieron ambas formas de saetas. Evidentemente, las dos son formas musicales religiosas, de origen popular, surgidas en torno a la Semana Santa, mas en unos momentos y contextos, en términos históricos, muy distintos, responsables de su razón de ser y arquitectura musical. Así, mientras las saetas antiguas - también denominadas saetas preflamencas , viejas , litúrgicas o llanas - hunden sus raíces  en un período comprendido entre el siglo XIV y XVIII, a partir de unas formas musicales - Pregones y Romances Litúrgicos de los Autos de Pasión -  interpretadas, con un fin catequista,  por las congregaciones de Franciscanos[4] y Dominicos, en el que lo más importante era el mensaje literario, las saetas flamencas  fueron creadas  por artistas profesionales, en un contexto de indiscutible  exaltación  estética barroca de la Semana Santa andaluza para añadir grandilocuencia a las magnas  procesiones o estaciones de penitencia comandadas por los impresionantes Pasos o Tronos de nuestras ciudades andaluzas.[5] A este respecto, parece ser, fueron, por este  orden,  Jerez y Sevilla los dos centros matrices.[6] Con la aparición de las deslumbrantes saetas flamencas, las saetas antiguas  se vieron  arrinconadas y un tanto olivadas,  mas  en absoluto desaparecieron en su totalidad. En una serie de poblaciones andaluzas se mantuvieron - Marchena, Lucena, Loja…- llegando hasta nuestros días como consecuencia de una serie de circunstancias locales.[7] En Puente Genil han pervivido en forma de saetas cuarteleras, gracias a la “circunstancia” de todo el entramado de cuarteles, cimientos sobre los que se ha edificado la Semana Santa de Puente Genil.

Bien, con la presente entrada, queridos amigos, pretendo ofreceros una breve muestra de algunas de las saetas antiguas que todavía se cantan en Andalucía. Por sus características musicales carecen del atractivo de las flamencas, es evidente, pero mantienen un sabor, un aire muy especial que conviene que los aficionados lo paladeemos llegando estas fechas tan señaladas para nuestra Andalucía.

                                              Saetas de Lucena

En la localidad cordobesa de Lucena se conservan tres modalidades de saetas antiguas. Las dos primeras se deben a sus creadores Alcantarilla y Perilleja. La tercera, la popular Borrachuna -también conocida como de Santería-, posee un carácter más intimista, sencillo -no se necesitan cualidades artísticas-, y nada procesional, siendo interpretadas en las peculiares juntas de santería de manera espontánea y con un argumento que surge en el momento. Un servidor hace un par de años estuvo invitado a una de estas juntas, y confieso que me encantó. Aquí podemos disfrutar de la Perrilleja y la Alcantarilla. Observad la subida tan característica de estos estilo lucentinos en el últimos tercio: 
Con este vídeo, a partir del minuto 06:39, podéis saber un poco más sobre las geuninas juntas de santería:




                                          Saetas de Castro del Río

En la también cordobesa Castro del Rio se han conservado saetas viejas. Concretamente tres modalidades: Pregón o Saeta a Rigor, la Samaritana y la Saeta de la Via-Sacra. Escuchemos la de Rigor y la Samaritana, está ultima una evolución natural de la primera El parecido musical es innegable.

Saeta de Rigor:

http://www.ayuntamientocastrodelrio.org/castro/pregones.htm

                                       Saeta Samaritana: 



                                               Saetas de Loja     
 
En la localidad granadina de Loja encontramos una antigua que forman parte del curioso ritual de los Incensarios. Precisamente, es la conocida como Saeta de los Incensarios, también llamada de Sátira, muy sencilla y primitiva, para nada refinada, desde el punto de vista musical. Es muy parecida, en su estructura musical, a la Borrachuna de Lucena. Su gran particularidad es que, al igual que ocurre con la Saeta Cuartelera de Puente Genil, es dialogada. En estos dos vídeos podemos escuchar algunas saetas mientras se desarrolla este antiquísimo ritual:




                                            
             




                  
                                    Saetas de Álora

En Málaga, concretamente en el bello pueblo de Álora, se conserva una modalidad de saeta antigua. Podemos observar claramente su carácter, desde el punto de vista musical, austero y recitativo, al estilo de un pregón:


                                         Saetas de Arahal


En la localidad sevillana de Arahal se conservan unos pregones y saetas muy antiguas. Ambos con una música salmodiada y muy recitativa. Empecemos escuchando el pregón:


Y ahora la saeta, en la que como curiosidad podemos observar cómo a partir del minuto 0:22 se produce un cambio de modalidad musical similar al que se da en las saeta por seguiriya -ya flamenca- cuando cambia a la carcelera. Escuchémosla con atención, es la única saeta antigua en la que hemos observado este funcionamiento musical:


                                     Saetas de Arcos de la Frontera

Manuel Zapata
En Arcos de la Frontera, en la provincia de Cádiz, se conserva otra modalidad de saeta antigua. Mantiene las mismas características básicas de todas las anteriores: austeridad melismática y sencillez. Escuchémosla:


                                           
                                        
                                    

                                             Saetas de Cabra

Regresamos a la provincia de Córdoba, concretamente a Cabra, donde en los últimos años se ha recuperado un estilo antiguo de saeta prácticamente desaparecido. Existe tres variantes: la Saeta de Petaca y Vega, la Saeta de doña Concha Cabello y Saeta de José Barraco. En estas saetas observamos una mayor elaboración musical, mas dentro de los cánones de la saeta antigua.


 Aquí un par de ejemplos:



                                   




                                          Saetas de Córdoba


Córdoba capital no podía ser menos que muchos de sus pueblos, y también tiene su saeta antigua, parecida a la de Arcos:


                                        
                                       Saetas de Puente Genil


Y terminamos en Puente Genil, donde se conserva, probablemente, la modalidad de saeta antigua más evolucionada, y por tanto más atractiva, desde el punto de vista musical. Hablaremos de la Cuartelera más detenidamente en una entrada específica que publicaré en los próximos días.  Os dejo un adelanto: 



                                               ……………………………………………………

No son las únicas. En más poblaciones del resto de España - las saetas antiguas no son exclusivos de Andalucía ( file:///C:/Users/alvar/Downloads/165081-612681-1-PB.pdf) - encontramos otras variantes, y todas ellas con el mismo patrón musical: austeridad melismática y sencillez musical. El objetivo de los creadores, e intérpretes, de esta forma de saeta no era -es-  artístico, sino catequista y devocional, en donde el mensaje literario predominaba sobre cualquier otro tipo de consideración. A finales del siglo XIX y comienzos del siguiente, los artistas flamencos la utilizaron como molde para, con la ayuda de los melismas de cantes como las tonás, seguiriyas y martinetes, crear las impresionantes saetas flamencas, absolutamente diferentes en su estructura musical y utilidad.
                                                                 
                                                                SALUDOS FLAMENCOS
                                                                Álvaro de la Fuente Espejo
                          
PD: una buena muestra de saetas de la provincia de córdoba:













[1] Existe todavía una gran indefinición en la Flamencología sobre la ordenación y nominación de los cantes flamencos del grupo de las Tonás. Indefinición, por tanto, que se traslada a las Saetas Flamencas.  A este respecto el musicólogo Guillermo Castro Buendía en su fabuloso libro Las Mudanzas del Cante en Tiempos de Siverio de Ediciones Cafarena ofrece un magnífico estudio muy esclarecedor.
[2] “Pero en esta saeta-a diferencia de las andaluzas (se refiere a las flamencas)- el cantor se oculta. No es la voz de la piedad o del dolor que estalla espontánea en labios del espectador del drama del Calvario; no es tampoco el “piropo” o la súplica a María” (Pág. VII del Prólogo). Agustín Aguilar y Tejera
[3] “Aún poseemos-y entre las transcripciones musicales que aparecen al final de esta obra se insertan ejemplos de ellas-, saetas cuya melodía monótona y primitiva, muy próxima al canto llano, patentiza su antigüedad” (Pág. XIII del Prólogo). Agustín Aguilar y Tejera.
[4] “Denominábanse entonces saetas aquellas coplas religiosas que los misioneros franciscanos entonaban por las calles, para excitar a los fieles a la piedad y el arrepentimiento. Algunos de aquellos cantos devotos se conservan impresos en hojas sueltas, como el papel que cita D.Antonio de Castro en sus Poetas líricos de los siglos XVI y XVII: ‘Saetas espirituales que los padres predicadores apostólicos de la religión seráfica de nuestro padre San Francisco van cantando por las calles en las misiones que hacen por toda España con orden de Su Santidad’”. (Pág. XI del Prólogo) Agustín Aguilar y Tejera.
[5] “Pero llega un momento en que la saeta se emancipa, rompe los lazos de procedencia que la unieran los dramas sacros, deja de ser exclusiva de misiones y prácticas devotas, y volando con alas propias, adquiriendo forma independiente, vuela a labios del pueblo para convertirse en expresión del sentir popular al paso de las imágenes de Semana Santa”. (Pág, XIII del Prólogo). Agustín Aguilar y Tejera.
[6] “La saeta (refiriéndose a la Saeta Flamenca), tal como hoy la conocemos, nace en Sevilla y coincide su florecimiento con el de las cofradías sevillanas; cuando gremios e instituciones piadosas comenzaron esa rivalidad, tan fecunda en joyas artísticas, que ha logrado hacer de la Semana Santa de la capital de Andalucía uno de los espectáculos más maravillosos de cuantos es dado al hombre contemplar” (Pág.XIII del Prólogo). Agustín  Aguilar y Tejera.
“Las primeras saetas flamencas pudieron cantarse en Jerez y de ahí llegar hasta Sevilla, verdadero altavoz y lanzadera de manifestaciones artístico-folklóricas. Frente a diversas opiniones, descarriadas, documentalmente, sabemos que la primera saeta flamenca la grabó en 1904 María Valencia, jerezana apodada La Serrana”. (Pág. 119). Varios autores.
[7] Más información en el  interesante estudio Saetas Preflamencas y Flamencas  de Miguel Ángel Berlanga del  libro Polifonías Tradicionales y otras Músicas de la Semana Santa Andaluza.

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