lunes, 19 de noviembre de 2018

UNA PROPUESTA DE GESTIÓN DEL FLAMENCO DE PUENTE GENIL



Año de elecciones, y por consiguiente dominado por las habituales promesas electorales de las fuerzas políticas de nuestra localidad que el próximo mes de mayo concurrirán para ocupar la alcaldía. El flamenco, sin lugar a dudas, no quedará al margen; en los diferentes programas electorales que se irán publicitando en los próximos meses aparecerán recogidas medidas para gestionarlo.  El flamenco es una de las señas de identidad de Puente Genil, por lo que nuestros responsables municipales tienen la obligación de gestionarlo y cultivarlo, junto a las peñas y demás asociaciones. En general, la gestión pública del arte flamenco, en Andalucía, a través de la tan discutida subvención, es, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario, absolutamente necesaria. El arte flamenco carece de la capacidad para autofinanciarse.   Una gestión que, como he señalado en otras ocasiones, para que sea útil debe de estar articulada desde los principios de la responsabilidad, el conocimiento y la igualdad de oportunidades. Todo lo que se desarrolle ignorando estas premisas quedará en un burdo intento de gestión, con el consiguiente e inútil derroche de recursos del erario público, que es, no lo olvidemos, de todos.

Ante este panorama me vais a permitir, queridos lectores, el atrevimiento de ofrecer, en términos muy generales, una propuesta de gestión del flamenco de Puente Genil.  Una propuesta emanada, exclusivamente, de mi mayor o menor experiencia jonda y afición al flamenco, con la que no pretendo, Dios me libre, sentar cátedra, sino únicamente brindar un punto de vista más. Una propuesta que debe de nuclearse en torno a una condición irrenunciable:  el responsable directo del gestión debe conocer adecuadamente, de manera directa o indirecta (a través de colaboradores expertos), la materia o la población a la que va destinada.  En el caso que nos ocupa, conocer lo más ampliamente posible el arte musical del flamenco y su mundo, la idiosincrasia flamenca de Puente Genil y su afición.

Puente Genil es un pueblo cuya tradición flamenca tiene más de cien años, enhebrada por una extensa lista de artistas con el punto álgido de don Antonio Fernández Díaz Fosforito. Asimismo, organiza cada año una de las citas más señeras del flamenco veraniego, nuestro Festival de Cante, por el que han pasado, en los últimos cincuenta y dos años, los artistas más preclaros del cante, toque y baile. En cuanto a su afición, como ocurre en todos sitios, es minoritaria, diversa, mas muy pasional en sus gustos e ideologías. Una afición, y en esto quizás nos diferenciamos con la de otras poblaciones flamencas similares a la nuestra, de escaso nivel asociativo, que no se encuentra integrada en una asociación fuerte que la potencie.

Bien, desde este punto de partida, lanzo las siguiente línea de mi propuesta:

-En primer lugar, lo de menos es la delegación municipal responsable de la gestión, si desde Cultura, Festejos o desde una concejalía creada ex profeso. Lo sustancial es la calidad y consistencia de la gestión, basada en una programación anual muy clara y con unos objetivos definidos.

-En segundo lugar, la afición debe de participar, de manera real y visible, en dicha programación. En Puente Genil tenemos dos peñas flamencas con las que se ha de contar para el diseño de la misma, con la creación de una comisión o similar integrada además por otras asociaciones con inquietudes flamencas como, por eje, algunos cuarteles de Semana Santa y academias de baile. Es vital que la afición se sienta partícipe directa del flamenco de su pueblo, es una manera de atraerla y comprometerla para que acuda con ilusión a las actividades que se desarrollen. Otra forma muy oportuna para conseguir esta participación, es organizar en la sede de dichas asociaciones algunas de las actividades (talleres, charlas, recitales...) programadas desde la institución municipal. Y, por supuesto, se debe de ayudar, bien a través de subvenciones o convenios de colaboración, a las peñas. Solo tenemos dos, y además con ENORMES DIFICULTADES para pervivir, debido, entre otros factores, a la particularidad asociativa de nuestro pueblo que gira en torno a la Semana Santa. Puente Genil no puede quedarse sin peñas flamencas.

-En tercer lugar, los recursos económicos que cada año se invierten deben de temporalizarse a lo largo del mismo y no centrarse exclusivamente en uno o dos eventos. Entiendo que hay suficiente potencial económico para, sin bajar el nivel de calidad de los proyectos más importantes (Festival y Membrillo), diseñar otras actividades que cultiven lo jondo desde diversas y variopintas perspectivas muy interesantes.  NO se trataría de aumentar la inversión que se está efectuando en los últimos años, sino de DISTRIBUIRLA de otra manera.

-En cuarto lugar, las actividades. Además del Festival de Cante Grande o el Membrillo, se debe de aspirar a la realización de otras actividades que, además de procurar el disfrute del aficionado, cultiven el conocimiento y la formación. Charlas didácticas, talleres, cursos, presentación de libros o jornadas de convivencia que, si se diseñan bien, con tiempo suficiente y con el mayor nivel de participación posible, contribuirán al fomento de la cultura flamenca.  Actividades que deben de publicitarse adecuadamente, con insistencia e imaginación, a través de los medios de comunicación, tanto los tradicionales como, sobre todo, las potentes redes sociales. Muy oportuno sería el diseño de actividades didácticas dirigidas a los más jóvenes, comprometiendo a colegios e institutos. Actividades en las que nuestros niños, a través de una metodología atrayente desarrollada por especialistas con una preparación flamenca y pedagógica muy concreta, perciban y vivan la música flamenca de una manera amena y divertida. Asimismo, con la colaboración de los centros educativos de nuestro pueblo, se debería de idear la forma para que nuestros niños conozcan la tradición flamenca pontana. Es realmente alucinante, por eje, que nuestros jóvenes terminen la Educación Secundaria Obligatoria conociendo a Mozart y algunas de sus obras, y no sepan quién es Fosforito ni qué es un zángano.

-En quinto lugar, la puesta en valor de nuestra tradición flamenca. Puente Genil posee la suficiente, en cantidad y calidad, historia flamenca para divulgarla. Deberíamos de recoger y ordenar toda nuestra tradición flamenca - grabaciones, bibliografía, datos diversos...-, para, a través de una institución, como por eje una fundación, investigarla y enseñarla. Fundación que, además, debería de aspirar a convertirse en el centro referencial de investigación flamenca de la comarca. Tenemos material humano suficiente para tal cometido, además de infraestructura como la Sala Museo Fosforito. Evidentemente este proyecto, una vez iniciado, tendría un recorrido de medio o largo plazo.

-En sexto lugar, nuestros artistas. En Puente Genil disfrutamos de los suficientes artistas en las tres vertientes - cante, toque y baile - para aprovecharlos, dándoles protagonismo en las diferentes actividades, más allá de la de nuestro festival de cante. Nuestros artistas deben de tener su lugar.

-Y en sexto lugar, el Membrillo de Oro y el Festival de Cante Grande Fosforito. Con relación al Membrillo, concurso definitivamente asentado tras seis años, ha llegado el momento de situarlo en otro nivel. Un nivel fundamentado en una nueva propuesta y diseño de los premios, en una mejora de la cuantía de los mismos y de las condiciones de los concursantes y miembros del jurado y con una potente campaña de publicidad. Un concurso que debe de tener un responsable directo con conocimiento del mundo del flamenco y experiencia en el ámbito de la gestión. Y con respecto a nuestro Festival de Cante, si bien lo prioritario, qué duda cabe, es mantener su acostumbrado nivel de calidad, se podría ir estudiando, como está ocurriendo con otros festivales de entidad, un formato distinto y actualizado más acorde a las nuevas demandas y maneras de vivir y disfrutar lo jondo.  No obstante, de continuar apostándose exclusivamente por el formato tradicional, éste debe de articularse a partir de las siguientes pautas: criterios muy claros para la elaboración del cartel, compartidos con la afición y manteniendo al margen a la empresa contratadora; cierre del cartel con varios meses de antelación;  un número prudente de artistas (no más de cuatro o cinco cantaores más el baile); realización de actividades durante los días previos; logística de calidad, con especial atención a la megafonía; máxima escrupulosidad en el horario de comienzo y de prueba de sonido; y una adecuada campaña de publicidad durante los meses previos.

Termino insistiendo con la financiación:  todo lo aquí apuntado no precisa de más recursos económicos. Con lo mismo que se ha invertido en estos últimos años se puede perfectamente llevar a cabo.

                                                                                                 SALUDOS FLAMENCOS

                                                                                                 Álvaro de la Fuente Espejo
        

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