lunes, 19 de noviembre de 2018

UNA PROPUESTA DE GESTIÓN DEL FLAMENCO DE PUENTE GENIL



Año de elecciones, y por consiguiente dominado por las habituales promesas electorales de las fuerzas políticas de nuestra localidad que el próximo mes de mayo concurrirán para ocupar la alcaldía. El flamenco, sin lugar a dudas, no quedará al margen; en los diferentes programas electorales que se irán publicitando en los próximos meses aparecerán recogidas medidas para gestionarlo.  El flamenco es una de las señas de identidad de Puente Genil, por lo que nuestros responsables municipales tienen la obligación de gestionarlo y cultivarlo, junto a las peñas y demás asociaciones. En general, la gestión pública del arte flamenco, en Andalucía, a través de la tan discutida subvención, es, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario, absolutamente necesaria. El arte flamenco carece de la capacidad para autofinanciarse.   Una gestión que, como he señalado en otras ocasiones, para que sea útil debe de estar articulada desde los principios de la responsabilidad, el conocimiento y la igualdad de oportunidades. Todo lo que se desarrolle ignorando estas premisas quedará en un burdo intento de gestión, con el consiguiente e inútil derroche de recursos del erario público, que es, no lo olvidemos, de todos.

Ante este panorama me vais a permitir, queridos lectores, el atrevimiento de ofrecer, en términos muy generales, una propuesta de gestión del flamenco de Puente Genil.  Una propuesta emanada, exclusivamente, de mi mayor o menor experiencia jonda y afición al flamenco, con la que no pretendo, Dios me libre, sentar cátedra, sino únicamente brindar un punto de vista más. Una propuesta que debe de nuclearse en torno a una condición irrenunciable:  el responsable directo del gestión debe conocer adecuadamente, de manera directa o indirecta (a través de colaboradores expertos), la materia o la población a la que va destinada.  En el caso que nos ocupa, conocer lo más ampliamente posible el arte musical del flamenco y su mundo, la idiosincrasia flamenca de Puente Genil y su afición.

Puente Genil es un pueblo cuya tradición flamenca tiene más de cien años, enhebrada por una extensa lista de artistas con el punto álgido de don Antonio Fernández Díaz Fosforito. Asimismo, organiza cada año una de las citas más señeras del flamenco veraniego, nuestro Festival de Cante, por el que han pasado, en los últimos cincuenta y dos años, los artistas más preclaros del cante, toque y baile. En cuanto a su afición, como ocurre en todos sitios, es minoritaria, diversa, mas muy pasional en sus gustos e ideologías. Una afición, y en esto quizás nos diferenciamos con la de otras poblaciones flamencas similares a la nuestra, de escaso nivel asociativo, que no se encuentra integrada en una asociación fuerte que la potencie.

Bien, desde este punto de partida, lanzo las siguiente línea de mi propuesta:

-En primer lugar, lo de menos es la delegación municipal responsable de la gestión, si desde Cultura, Festejos o desde una concejalía creada ex profeso. Lo sustancial es la calidad y consistencia de la gestión, basada en una programación anual muy clara y con unos objetivos definidos.

-En segundo lugar, la afición debe de participar, de manera real y visible, en dicha programación. En Puente Genil tenemos dos peñas flamencas con las que se ha de contar para el diseño de la misma, con la creación de una comisión o similar integrada además por otras asociaciones con inquietudes flamencas como, por eje, algunos cuarteles de Semana Santa y academias de baile. Es vital que la afición se sienta partícipe directa del flamenco de su pueblo, es una manera de atraerla y comprometerla para que acuda con ilusión a las actividades que se desarrollen. Otra forma muy oportuna para conseguir esta participación, es organizar en la sede de dichas asociaciones algunas de las actividades (talleres, charlas, recitales...) programadas desde la institución municipal. Y, por supuesto, se debe de ayudar, bien a través de subvenciones o convenios de colaboración, a las peñas. Solo tenemos dos, y además con ENORMES DIFICULTADES para pervivir, debido, entre otros factores, a la particularidad asociativa de nuestro pueblo que gira en torno a la Semana Santa. Puente Genil no puede quedarse sin peñas flamencas.

-En tercer lugar, los recursos económicos que cada año se invierten deben de temporalizarse a lo largo del mismo y no centrarse exclusivamente en uno o dos eventos. Entiendo que hay suficiente potencial económico para, sin bajar el nivel de calidad de los proyectos más importantes (Festival y Membrillo), diseñar otras actividades que cultiven lo jondo desde diversas y variopintas perspectivas muy interesantes.  NO se trataría de aumentar la inversión que se está efectuando en los últimos años, sino de DISTRIBUIRLA de otra manera.

-En cuarto lugar, las actividades. Además del Festival de Cante Grande o el Membrillo, se debe de aspirar a la realización de otras actividades que, además de procurar el disfrute del aficionado, cultiven el conocimiento y la formación. Charlas didácticas, talleres, cursos, presentación de libros o jornadas de convivencia que, si se diseñan bien, con tiempo suficiente y con el mayor nivel de participación posible, contribuirán al fomento de la cultura flamenca.  Actividades que deben de publicitarse adecuadamente, con insistencia e imaginación, a través de los medios de comunicación, tanto los tradicionales como, sobre todo, las potentes redes sociales. Muy oportuno sería el diseño de actividades didácticas dirigidas a los más jóvenes, comprometiendo a colegios e institutos. Actividades en las que nuestros niños, a través de una metodología atrayente desarrollada por especialistas con una preparación flamenca y pedagógica muy concreta, perciban y vivan la música flamenca de una manera amena y divertida. Asimismo, con la colaboración de los centros educativos de nuestro pueblo, se debería de idear la forma para que nuestros niños conozcan la tradición flamenca pontana. Es realmente alucinante, por eje, que nuestros jóvenes terminen la Educación Secundaria Obligatoria conociendo a Mozart y algunas de sus obras, y no sepan quién es Fosforito ni qué es un zángano.

-En quinto lugar, la puesta en valor de nuestra tradición flamenca. Puente Genil posee la suficiente, en cantidad y calidad, historia flamenca para divulgarla. Deberíamos de recoger y ordenar toda nuestra tradición flamenca - grabaciones, bibliografía, datos diversos...-, para, a través de una institución, como por eje una fundación, investigarla y enseñarla. Fundación que, además, debería de aspirar a convertirse en el centro referencial de investigación flamenca de la comarca. Tenemos material humano suficiente para tal cometido, además de infraestructura como la Sala Museo Fosforito. Evidentemente este proyecto, una vez iniciado, tendría un recorrido de medio o largo plazo.

-En sexto lugar, nuestros artistas. En Puente Genil disfrutamos de los suficientes artistas en las tres vertientes - cante, toque y baile - para aprovecharlos, dándoles protagonismo en las diferentes actividades, más allá de la de nuestro festival de cante. Nuestros artistas deben de tener su lugar.

-Y en sexto lugar, el Membrillo de Oro y el Festival de Cante Grande Fosforito. Con relación al Membrillo, concurso definitivamente asentado tras seis años, ha llegado el momento de situarlo en otro nivel. Un nivel fundamentado en una nueva propuesta y diseño de los premios, en una mejora de la cuantía de los mismos y de las condiciones de los concursantes y miembros del jurado y con una potente campaña de publicidad. Un concurso que debe de tener un responsable directo con conocimiento del mundo del flamenco y experiencia en el ámbito de la gestión. Y con respecto a nuestro Festival de Cante, si bien lo prioritario, qué duda cabe, es mantener su acostumbrado nivel de calidad, se podría ir estudiando, como está ocurriendo con otros festivales de entidad, un formato distinto y actualizado más acorde a las nuevas demandas y maneras de vivir y disfrutar lo jondo.  No obstante, de continuar apostándose exclusivamente por el formato tradicional, éste debe de articularse a partir de las siguientes pautas: criterios muy claros para la elaboración del cartel, compartidos con la afición y manteniendo al margen a la empresa contratadora; cierre del cartel con varios meses de antelación;  un número prudente de artistas (no más de cuatro o cinco cantaores más el baile); realización de actividades durante los días previos; logística de calidad, con especial atención a la megafonía; máxima escrupulosidad en el horario de comienzo y de prueba de sonido; y una adecuada campaña de publicidad durante los meses previos.

Termino insistiendo con la financiación:  todo lo aquí apuntado no precisa de más recursos económicos. Con lo mismo que se ha invertido en estos últimos años se puede perfectamente llevar a cabo.

                                                                                                 SALUDOS FLAMENCOS

                                                                                                 Álvaro de la Fuente Espejo
        

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viernes, 10 de agosto de 2018


    ROCÍO LUNA ANTE SU PRIMERA GRAN CITA FLAMENCA

Rocío recogiendo el premio como ganadora del Membrillo de Oro
                                      
“Esto se acaba” o “se lo están cargando con experimentos alejados de la esencia”, son dos paradigmáticas sentencias del tradicional pesimismo antropológico que siempre se ha dado en esto de lo jondo desde hace más de un siglo. Más modernamente, en cambio, cierto sector de aficionados, intelectuales y empresas interesadas, en las redes sociales y demás medios de comunicación - algunos de enorme relevancia - llevan meses fusilándonos, inmisericordemente,  a los sencillos aficionados con otras soflamas  como  “a la juventud ya no le gusta el cante, se ha queao desfasao”, “es necesario crear nuevas formas flamencas para atraer a la juventud”, “la juventud ve el cante como algo retrogrado, y hay que cambiarlo de arriba abajo - sobre todo el dichoso canon Mairena - pa que no desaparezca”. Es decir, algunos continúan con el tradicional pesimismo antropológico, mas ahora – he aquí la novedad - revistiéndolo con un supuesto modernismo intelectualizado que nos avisa, urgentemente, de que tooooodo el edificio jondo hay que derribarlo sin compasión alguna, para construir uno nuevo con unos novedosos elementos musicales que son los que lo van a perpetuar para la eternidad.
Bien, pues hallándonos unos cuantos locos de esto en las redes - Miguel Ángel, Chemi, Rocío, Manolo, Andrés, Villarejo, Antonio, etc., y un servidor -, durante meses, debatiendo sobre este nuevo pesimismo, desgranando hasta el más mínimo detalle los elementos musicales de las Rosalías o Niños de Elches, hace un mes, una jovencísima cantaora - veinte primaveras le alumbran - gana el Concurso Membrillo de Oro de Puente Genil, que le habilita, directamente, a actuar en una de las plazas mas exigentes y veneradas del verano flamenco: el Festival de Cante Grande Fosforito.

Y es aquí que muchos hemos dirigido la vista a ella - un servidor ya la conocía de hace unos años –, y todavía no hemos parado de reírnos de las anteriores soflamas modernistas.  El arte flamenco es un cante, baile y toque, nadie lo olvide, clásico, por lo que jamás de los jamases, por mucho que se empeñen, desaparecerá. Cierto que, como apunta Chemi - uno de los chiflados mencionados antes -, es una música descontextualizada al surgir por unas condiciones históricas y sociales muy concretas y sensibles, mas ¿a qué fenómeno musical de origen popular que se precie no le pasa lo mismo?, ¿acaso el blues va a desaparecer o ha dejado de gustar porque ya no existen esclavos negros en Norteamérica? Lo que, en mi opinión, hay que hacer, dado el enorme edificio musical jondo ya construido, combinando, de todas las formas posibles y hasta la extenuación, los diferentes elementos musicales (tonales, armónicos, melódicos, rítmicos) para dar nacimiento a los diferentes cantes, es cantarlo e interpretarlo cada vez mejor; evidentemente, cómo no, utilizando aquellos nuevos y actualizados recursos que merezcan la pena, mas interpretando lo de siempre. ¿Alguien, realmente, puede pensar que, por eje, ante la ingente cantidad de soleares o seguiriyas, con sus respectivas variantes de las variantes de las variantes, con crearse una o varias nuevas vamos a salvar a la música jonda de su extinción, atrayendo a miles o millones de aficionados jóvenes...? Insisto, lo que hay que hacer es cantar lo que ya tenemos - no existe, ni de lejos, una música de origen popular con una variedad estilística similar a la del flamenco – cada vez mejor y punto. Y es aquí, queridos amigos, donde entra la joven - podría señalaros otros tantos que no voy a nombrar pa no restarle protagonismo - Rocío Crespillo Luna ROCÍO LUNA, natural de la Cañada de Rabadán, aldea del municipio cordobés de Fuente Palmera. Escuchar y observar a Rocío sobre un escenario, a sus veinte añicos, es una gozada, apto para las sensibilidades flamencas más exigentes. Su dulzura, no exenta de jonda expresividad directa y clara, el conocimiento que poco a poco nos va regalando - le queda aún, algo normal,  un largo trayecto -   sobre las formas flamencas y el dominio insultante que ejerce sobre los parámetros musicales (afinación, compás, dicción, cambios de intensidad), no puede más que eliminar, de un plumazo, todos, como apuntaba al comienzo, estos falsos debates  a los que de un tiempo a esta parte nos hemos visto, irremediablemente, abocados, dejando – dicho sin ánimo de acritud - en evidencia  a aquellos personajes que nos quieren tomar a los aficionados por lerdos, escasos de sensibilidad artística y de nula intelectualidad musical. Gracias Rocío por existir y cantar tan bien. Nos vemos, Dios mediante, el próximo martes en mi pueblo ante tu primera gran cita flamenca. Abrazos mil de un aficionao.  
                                                                                               SALUDOS FLAMENCOS.
                                                                                       ÁLVARO DE LA FUENTE ESPEJO



ANEXOS:

-Maravillosa entrevista en la que Rocío demuestra gran sensatez y madurez: https://www.fuentepalmerainformacion.es/cultura/item/1242-rocio-luna-ahora-siento-mas-dentro-de-mi-el-flamenco

-El maestro Andrés Raya nos deja una extraordinaria reflexión sobre Rocío: http://memoriaflamenca.blogspot.com/

miércoles, 8 de agosto de 2018


     
     
     LA PUENTE SE PREPARA PARA SU GRAN CITA FLAMENCA



Puente Genil, un año más, se prepara para vivir una nueva edición, concretamente su nada más y nada menos que quincuagésima segunda, de su Festival de Cante Grande en honor a uno de los cantaores más importantes e influyentes de la historia del flamenco: don Antonio Fernández Díaz Fosforito. A pesar de no existir en Puente Genil, desde el punto de vista de la afición, una actividad y movilización flamenca tan intensa como las de otras poblaciones como Mairena o Jerez, sí que, tanto su administración local como sus aficionados responden con claro compromiso a esta cita anual, vivida en la localidad como un auténtico acontecimiento social. 

Julián Estrada
Una cita que conserva su formato tradicional: aquél que surgió a mediados del siglo pasado para ofrecer, en las calurosas y largas noches veraniegas de nuestra Andalucía, el arte flamenco de una manera familiar, amable y participativa, intentado convocar a la mayor cantidad de publico posible. Un formato al que un servidor introduciría algunas modificaciones para hacerlo más actual, diverso, rico y atrayente - algo que ya se está haciendo con notable éxito en algunas poblaciones flamencas - con el diseño, en los días previos, de una serie de actividades tales como: charlas, talleres didácticos, exposiciones, etc., manteniéndose, por supuesto, una noche de cante, aunque más corta y menos intensa. No obstante, el formato actual funciona perfectamente en Puente Genil, comprobándose cada catorce de agosto con la asistencia de un numeroso e ilusionado público, tanto local como del resto de la comarca, protagonista de un extraordinario comportamiento y respeto hacia el arte ofrecido por los artistas.

Rocío Luna
Por nuestro festival ha pasado lo más granado del flamenco de los últimos cincuenta y dos años en su triple vertiente: cante, toque y baile, velando, siempre, por ofrecer el flamenco más genuino, sin cerrar las puertas a las diferentes maneras, todas ellas FLAMENCAS, de expresarlo y sentirlo. No ha sido, por regla general (como en todo suele haber alguna excepción: recuerdo hace unos años la presencia de Niña Pastori...), un festival que haya dado púlpito a propuestas musicales no flamencas, por muy beneficiosas que fuesen para la taquilla. Asimismo, esta cita flamenca ha contado siempre con el denodado apoyo de todos los ayuntamientos que hemos tenido, independientemente de su color político, y, por supuesto, del actual.  Unas veces, como todo en esta vida, se han hecho las cosas mejor y otras peor - publicidad, megafonía, participación de las peñas... -, mas siempre nuestros gestores políticos han puesto en valor este evento, con un encomiable esfuerzo económico, algo de agradecer. Este año, por eje, se ha vuelto a contar con las peñas para la configuración del cartel, gesto con el que nos congratulamos enormemente, ya que los aficionados, que son los que a lo largo del año mantienen, con increíbles dificultades, encendida la llama del cante, deben sentirse útiles en la organización de los grandes eventos flamencos de su pueblo. 

Pedro El Granaíno
Como aspecto a mejorar, por lo menos en este año, está la publicidad del festival. En mi opinión, el cartel se ha presentado demasiado tarde - a tres semanas vistas - impidiéndose una adecuada campaña de publicidad del festival. Creo, y lo digo con ánimo constructivo y ajeno a polémicas, que nuestro festival, por tradición y calidad, se merece un mayor tiempo de publicitación, que se esté hablando del mismo, y por tanto del flamenco de Puente Genil, durante meses en los diferentes circuitos y foros diseñados para ello. Actuación que solo nos proporcionaría beneficios.

En cuanto a aspectos logísticos de suma importancia como la megafonía o el recinto, en los últimos años se ha contado con un equipo de sonido, y técnicos, de calidad, ofreciendo un resultado excelente, acertándose, ya desde el año pasado, con el traslado del festival, tras un par de años desarrollándose, con resultado aciago, en el recinto de la Feria Real, a un lugar alejado del mismo, consiguiéndose las adecuadas condiciones sonoras.  Debemos evitar, para siempre, imágenes, por eje de hace unos años, de la de todo un José Mercé quejándose, amargamente, en camerinos ante los medios de comunicación de los ruidosos cacharritos de la feria.


Rafael del Pino Keko
Con relación al elenco de artistas, a priori, un acierto. Muy positivo me parece que, con relación al año pasado, se haya eliminado a un artista - un festival de más de cuatro o cinco cantaores se me hace, con perdón, insufrible – y se cuente con el ganador del concurso de cante Membrillo de Oro, como señal inequívoca de una apuesta por la juventud flamenca, mas de la que merece la pena, no de ésa que, en la actualidad, algunos nos quieren meter con calzador. En este caso, será la jovencísima Rocío Luna, que, estoy seguro, demostrará su calidad y sensibilidad flamenca, contentando a la exigente afición pontana. Un año más disfrutaremos de un cantaor local:  Julián Estrada, un artista plenamente consolidado como figura y adorado por la afición de Puente Genil, cuya concepción flamenca y puesta en escena (personalidad, suficiencia vocal y musicalidad) gustan muchísimo en este tipo de espectáculos, como demuestra todos los veranos en los más diversos lugares de nuestra geografía. 

La Macanita
Gozaremos con un cantaor que nunca ha estado en Puente Genil y que, sin lugar a dudas, es una figura del flamenco actual: el cantaor, sevillano de adopción, Pedro El Granaíno, que gustará por su voz rebosante de matices y su cante muy influenciado por el genio Camarón, con algunas referencias, entre otros, al gran Tomás. Cómo no, gozaremos del cante jerezano, sin aditamentos y directo de todo un clásico:  La Macanita. Y como colofón, del arte de un auténtico MAESTRO: el cordobés El Pele, del que sobran las palabras. El cartel se completa con: el baile del cordobés Rafael del Pino Keko y su grupo; un extraordinario elenco de guitarristas (Niño Seve, Antonio Higuero, Manuel Silveria, Jesús Zarrias, Patrocinio Hijo y Ángel Mata) de variopintas tendencias y maneras, a cuál mejor; y un nutrido puñado de palmeros destacando los jóvenes pontanenses Álvaro y Fernando Gamero, cada vez más solicitados en estas lides. Por cierto, no me olvido del magnífico diseño del cartel del pontano Mario Quero Delgado, que simboliza fenomenalmente la figura del recordado cantaor pontanés Manuel Jiménez Rejano, este año, ¡por fin!, homenajeado merecidamente a título póstumo.

El Pele
En definitiva, una cita flamenca ineludible en esta época estival para disfrutar del buen cante jondo, que, aunque con algunas variaciones, conserva ese romántico sabor de antaño que tanto recuerdan muchos aficionados. Ahora quizás se desarrolla, como todos, en un ambiente más frío y con todo exhaustivamente controlado, mas sin duda se ha mejorado en profesionalidad y organización en pro de la dignificación de esta maravillosa música. Nos vemos en La Puente.  




                                                                                SALUDOS FLAMENCOS

                                                                              Álvaro de la Fuente Espejo





martes, 1 de mayo de 2018


JIMÉNEZ REJANO: UN CANTAOR DEL PUEBLO

(Artículo publicado en El Pontón hace unos años, con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento)



             “A ellos yo les daría
            el jornal de una semana
            pa que comieran tres días
            a ver como se apañaban”.

Esta letra habitual en el desgarrador repertorio de Manuel está, desgraciadamente,  de plena actualidad en nuestro pueblo por  el triste e injusto  trato que   los trabajadores de la señera y muy querida empresa de Panrico están padeciendo por parte de sus responsables. Y la traigo a colación para explicar, más allá de  cuestiones artísticas,  el verdadero talante con el que nuestro recordado paisano  Manuel Jiménez Rejano se enfrentaba a este noble arte del flamenco. Un cantaor del pueblo  que sabía transmitir como pocos el sentir de éste en aquellos aspectos más elementales de la vida: el trabajo, la subsistencia y la dignidad. El arte no es más que la utilización de unos recursos técnicos-literarios, musicales, pictóricos…-para expresar el mundo interior y la verdad del artista. Una verdad y mundo interior de múltiples y diversas aristas  que cada artista enfoca acorde a su experiencia vital.  Y  la experiencia vital de Manuel siempre estuvo ligada, emocionalmente, a su Puente Genil y a las complejas condiciones sociopolíticas en las que se crió.

El próximo año se cumple el veinticinco aniversario de la muerte de Jiménez Rejano. Un buen cantaor  de Puente Genil que, como muchos de sus coetáneos, en plena juventud tuvo que ausentarse, tal y como hoy les está ocurriendo a muchos jóvenes pontanenses, de su tierra para encontrar un futuro mejor. Y creemos que, para cerrar el ciclo de reconocimientos a este cantaor,  su pueblo, a nivel institucional, le debe el máximo reconocimiento que, desde el punto de vista flamenco, otorga cada año: la dedicatoria, en este caso a título póstumo,  de nuestro Festival de Cante Grande “Fosforito”.  De bien nacidos es ser bien agradecidos, y Puente Genil tiene que ser consciente de la gran labor que este cantaor desarrolló allende nuestras fronteras, concretamente, por mal que le pese a algunos, en la flamenquísima tierra de Cataluña, en pro de la divulgación del arte flamenco y de paso convirtiéndose en el mejor embajador de nuestro pueblo. Desde que este verano naciese  en las redes sociales la iniciativa de dedicar nuestro festival de cante a Manuel,   me he empeñado  en conocer más y mejor la trayectoria de este ilustre pontanés, dándome cuenta, fundamentalmente por conversaciones con importantes flamencos catalanes, del gran predicamento  que nuestro querido Manuel continúa  conservando en los mentideros  flamencos catalanes, siendo considerado-ojo a los aficionados pontanos más jóvenes-  el pionero más importante de la implantación de la semilla flamenca en aquellas tierras y, por tanto, uno de los responsables de la germinación allí del frondoso árbol del flamenco. Quién sabe si hoy figuras  consagradas como Maite Martín o Miguel Poveda no serían una realidad sin la labor de nuestro Manuel…

En cuanto a sus cualidades y calidades cantaoras qué duda cabe que Manuel fue un buen cantaor. Un cantaor largo que, a pesar de morir a los cuarenta años de edad, dejó once grabaciones discográficas y su participación, junto con otros  renombrados artistas, en otras seis. Con una voz aguda, flexible  pero  a la vez rajá y partía, cuentan los que tuvieron la dicha de escucharle en directo en múltiples ocasiones  que desde el primer momento llegaba al aficionado, entablando con el mismo el imprescindible diálogo afectivo para el nacimiento del buen cante flamenco. Además Manuel, en los años 60 del pasado siglo, fue otro de los pioneros en el proceso de apertura del arte flamenco a nuevas formas expresivas con la utilización de los incipientes recursos musicales del momento ofrecidos por las casas discográficas. Una labor que, en general,  los aficionados le reconocemos únicamente a, por eje, artistas como Camarón, pero en la que Manuel fue un destacado artífice.

Algunos aducirán  que Manuel Jiménez Rejano  a raíz de su  repentina muerte en 1989 ya obtuvo los suficientes reconocimientos, como ese magnífico festival que se le dedicó en el antiguo campo de deportes Jesús Nazareno en mayo de 1990 participando artistas de la talla de “Fosforito”, José Menese, Luis de Córdoba, “El Cabrero”, Diego Clavel, José el de la Tomasa, José Mercé, Chano Lovato, Naranjito de Triana, Calixto Sánchez, Paco Toronjo, Aurora Vargas, José Galán, Manolo Silveria, Paco el del Gastor, Pedro Bacán, José Luis Postigo, Manolo Franco, y Quique Paredes.  Y es verdad, pero todos ellos nacieron, según me cuentan  protagonistas de aquella época, de un sector de  aficionados  nucleados, fundamentalmente,  en la incombustible Peña Flamenca de Frasquito, quedándose un tanto al lado, aunque evidentemente participando, el ámbito institucional de nuestro pueblo. Sí que es cierto que el Ilustre Ayuntamiento de Puente Genil rotuló una de sus calles con su nombre  y  le concedió, el 5 de abril de 1990, a título póstumo, el Membrillo de Oro. Pero insistimos, el máximo reconocimiento flamenco que Puente Genil otorga cada año debe, en mi humilde opinión, recaer también en  sus hijos flamencos más ilustres. Y qué duda cabe que Manuel lo fue.  Hace unos años se le concedió a  José Bedmar “El Seco”;  posiblemente de aquí a no mucho debamos  de pensar en nuestro entrañable Frasquito, ¿por qué no ahora  a Manuel? Como reconoció el maestro “Fosforito” hace unos días en una entrevista, de la que daremos cumplida información en el próximo número,  que le hice, Manuel “fue un buen cantaor, un cantaor del pueblo, y al pueblo corresponde reconocer y homenajear  a sus cantaores”. Que así sea.

  SALUDOS FLAMENCOS.



miércoles, 21 de marzo de 2018


           DAVID NOS DEJA SU LARGO CAMINAR


El pasado tres de febrero, tras una intensa jornada pelícana con mis hermanos en uno de los templos morilenses del elixir generoso del Dios Baco, disfrutamos en el Teatro Circo de la presentación al mundo de los primeros treinta años flamencos de nuestro paisano David Pino Illanes. Con un recinto repleto de aficionados y amigos, y con la colaboración de algunos de los músicos más preclaros del actual panorama flamenco, David, con su habitual maestría y talante pedagógico, concretizó la que ha sido su trayectoria cantaora hasta el momento. Porque David, ante todo, es cantaor, y con un estilo, además, muy definido y marcado. Cierto que domina, de manera sobresaliente, otras facetas de lo jondo -docencia, investigación…- mas él se considera, fundamentalmente, intérprete del cante, un cante mamado, en su entorno familiar, desde la más tierna infancia.

Sinceramente, creemos que el nombre elegido por David para titular su primer trabajo discográfico -Mi Largo Caminar-, no puede estar mejor escogido, al reflejar perfectamente su trayectoria vital en este complejo mundo del Flamenco. Una trayectoria, a pesar de su juventud, muy extensa e intensa, enhebrada con muchísimo trabajo y esfuerzo, en el que la honestidad, la seriedad y la persistencia son sus más preclaras señas de identidad. Criado al abrigo flamenco de su padre Antonio Pino -uno de los mejores aficionados con el que me he encontrado- y bajo el sugerente hechizo del cante y de los cantaores de su amado Puente Genil, David, desde muy pequeño, se obsesiona con el cante, demostrando extraordinarias aptitudes que cultiva con tesón, llevándole a ocupar un lugar importante en el Flamenco. Un lugar sólido, pulcro y exitoso que responde tanto a los inmaculados valores humanos de David como a su manera de entender y sentir lo jondo.

No busquemos en David a un cantaor facilón, con un cante de cara a la galería y embarcado en las modas del momento. Con David nos vamos a encontrar, de manera indiscutible, con un cante elegante y de enorme calidad, en el que la autenticidad, la intemporalidad, la recuperación de viejas formas musicales y, cómo no, la actualidad e innovación respetuosa son sus máximas esencias. Premisas que han sustanciado este trabajo discográfico. Un disco editado por la productora musical La Droguería Music del musicólogo Chemi López - todo un aval de competencia y eficacia - que cuenta con la participación  del gran maestro don Antonio Fernández Díaz Fosforito, y con un elenco de guitarristas realmente impresionante: las guitarras de José Antonio Rodríguez, Manolo Franco, Gabriel Expósito, José Tomás y el jovencísimo Alejandro Hurtado -¡ojo! a este guitarrista, dará mucho que hablar- ; el baile de Rafael del Pino Queco;  y  el violín de Eles Bellido.

Autenticidad, porque David rebusca en lo auténtico, en la esencia del Flamenco, tanto desde el punto de vista interpretativo como en la elección, concepción y diseño de los cantes. Su propuesta interpretativa no se aparte ni un ápice de los cánones flamencos, ofreciendo una sólida y jonda versión de los cantes. La soleá apolá que ofrece, en diferentes estilos, es un claro ejemplo.

Intemporalidad, porque lo que canta, y cómo lo canta, jamás pasará de moda, ofreciendo un marchamo de calidad sine die, ejemplo para el cantaor que se precie.  Como muestra:  la rotundidad con la que afronta la diversidad estilística de los tangos; el conocimiento que plasma en la monumental malagueña de Chacón; y la valentía y arrojo que imprime a las tradicionales tonás o los exigentes caracoles, rematados con unas encantadores bulerías de Cádiz, recordando al inolvidable Chano.

Recuperación de viejas formas, porque David, desde que un servidor lo conoce en esto de lo jondo, siempre ha hecho gala de una bendita obsesión por recuperar viejos cantes. Algunos en desuso, como demuestra con la liviana, y otros olvidados, como ocurre en la primera carcelera interpretada, con una voz que regresa de un pasado glorioso, por el maestro de maestros Antonio Fernández Díaz Fosforito. Una modalidad de carcelera grabada por el maestro, con otra letra, a primeros de los 80, en el disco A mi tierra Córdoba, aprendida por nuestra Llave de Oro de la pontana Concha Balaguer, y que, a partir de ahora, esperemos se consolide como una nueva aportación de Puente Genil al frondoso árbol de los cantes flamencos.

Actualidad e innovación respetuosa, porque David quiere, sabe y, como consecuencia de su extraordinaria formación en todos los sentidos, puede. En el panorama actual de la discografía flamenca, en la que predomina una machacona obsesión por la evolución forzada de la música jonda, debemos de considerar este trabajo de David como un actualización e innovación de la misma. Innova, recuperando del olvido una letra en la mencionada carcelera de Fosforito; innova, con la segunda carcelera, que, según me confesó, es una tonada proveniente del folklore de Castilla León; e innova, cómo no, con esa magnífica versión flamenca que propone de la vidala -es la primera vez que se hace en el Flamenco-, forma musical sudamericana que se diferencia de la vidalita en su estructura métrica y rítmica. Y actualiza, por dos motivos: por un lado, con el toque de guitarra vanguardista que utiliza en todo el disco, absolutamente respetuoso con los cantes y el canon tradicional del acompañamiento flamenco. Con relación al toque, un apunte más: muy meritorio el equilibrio interpretativo, rítmico y armónico, conseguido, a pesar de la intervención de varios guitarristas. Y, por otro lado, no limitándose a copiar lo que canta, no conformándose con decir los cantes de una manera mimética a la que nos legaron los maestros del pasado. David los adapta, con modificaciones melódicas y expresivas, a su manera de entender lo jondo, apreciándose, sobremanera, en la soleá apolá o en la petenera.

En definitiva, querido David: nos has dejado, gracias a tu largo caminar en el cante, una preciosidad musical, muy emocionante, obsesivamente trabajada y con decenas de detalles a los que debemos de prestar atención para nuestro disfrute. Absolutamente recomendable, para el aficionado, y para el amante de la música y el arte en general. Como apunté al comienzo, desde la sincera amistad e inmenso cariño que te profeso, y desde la profunda admiración que me inspiran tu cante e ilustrada carrera artística y docente, ¡qué quieres que te diga…!: que te mereces todo lo bueno que te pase en este difícil y, en ocasiones, traicionero, pero maravilloso, mundo del Flamenco. Que toooodo lo que has conseguido te los has currado TÚ SOLITO, sin favoritismos varios, tejemanejes de los representantes, ni apoyos periodísticos.  Y que la afición de Puente Genil, tu pueblo, te adora. Un fuerte abrazo, amigo.
                                                                                
                                                                        SALUDOS FLAMENCOS
                                                                    
                                                                       Álvaro de la Fuente Espejo













domingo, 18 de marzo de 2018


  LA SAETA CUARTELERA DE PUENTE GENIL


Tras la descripción que hace unos días ofrecimos sobre la saeta antigua o vieja, con la presente entrada nos vamos a centrar, muy brevemente y sin entrar en profundidades,  en la modalidad de la misma conservada en Puente Genil al abrigo de su peculiar Semana Santa: LA SAETA CUARTELERA, la principal aportación músico/popular, junto al Zángano flamenco, de Puente Genil a la cultura musical de nuestro país. Tengamos en cuenta la dificultad implícita en el análisis de cualquier forma de música de transmisión oral como consecuencia de dos elementos irrefutables:   las características de los intérpretes y los diversos - y cambiantes - contextos musicales.

La saeta cuartelera, como modalidad de saeta llana o antigua, procede de los cantos recitativos difundidos por las congregaciones franciscanas que han existido en Puente Genil. Estas, en sus viacrucis[1] - los famosos Sábados de Romanos de Puente Genil[2] ,precisamente, proceden de uno de ellos - interpretaban, con ánimo eminentemente catequista, unos cantos litúrgicos muy monótonos y entendibles, recogidos por el pueblo llano, transformándolos, con el paso del tiempo, en la actual saeta cuartelera.  Por tanto, estimados amigos, estamos considerando, de manera hipotética,  que, en un principio, el germen de la saeta cuartelera  sería un canto monocorde y  muy fácil de ejecutar  debido a las características de su intérpretes y  contexto musical, es decir, a  unos intérpretes sin ninguna intencionalidad artística y a un contexto litúrgico impulsador, tras el Concilio de Trento, de una música religiosa  popular encaminada, exclusivamente, a que el pueblo llano pudiese entender con meridiana  claridad el mensaje.

Estamos hablando de un periodo de tiempo comprendido entre los siglos XVI y XVIII. Toda esta casuística no es exclusiva de Puente Genil. En otras poblaciones andaluzas- Lucena, Marchena, Castro del Río…- ,como analizamos la semana pasada, también se dieron circunstancias similares favoreciendo la aparición de estas saetas antiguas o llanas.

Lo que sí que es exclusivo de Puente Genil, con una indiscutible repercusión en la evolución de la saeta cuartelera, es la peculiar idiosincrasia de esta población a la hora de vivir la religiosidad popular andaluza   gracias a la aparición de los cuarteles, también conocidos como grupos o corporaciones bíblicas. Lugares íntimos creados por los semanasanteros, donde los “hermanos”- y en la actualidad, afortunadamente, también “hermanas”- viven, en una perfecta simbiosis de elementos culturales, religiosos y profanos, la cuaresma y Semana Santa[3]. Son lugares idóneos para la confraternización y el diálogo más intimista, donde los anteriores cantos   de los franciscanos encontraron el contexto propiciador de su conversión en un canto dialogado. 

En este vídeo podéis acercaros a lo que es un cuartel: 

Esta casuística, junto al prominente ambiente flamenco del Puente Genil de comienzos del siglo XX[4], son, a mi entender, los dos elementos precursores de la actual forma de saeta cuartelera. ¿Cuándo se interpretaría por primera vez saetas cuarteleras?, posiblemente no lo sabremos, con certeza, nunca. Únicamente aventuramos - gracias a los ilustrativos escritos de eminentes literatos pontanos (Miguel Romero, Rodolfo Gil o Manuel Reina) de situaciones en las que los hermanos de la mananta[5], en las procesiones, en las comidas de hermandad y en los cuarteles, disfrutaban cantando un gran número de saetas -, que a finales del siglo XIX y primeros del siglo XX ya se hacía. 

Un dato que apoya esta conclusión es la saeta cuartelera grabada por el cantaor local El Seco, nacido en 1880, que, debido a sus características musicales y fecha de nacimiento de dicho cantaor, consideramos como uno de los estilos de saeta cuartelera más antiguo[6]Sería en los años 20 del siglo pasado, de acuerdo con el flamencólogo Luis Melgar, cuando la saeta cuartelera, adquiriría, de manera espontánea, su carácter dialogado y giros flamencos gracias a la intervención de los cantaores flamencos Juan Hierro y Manolo Hierro, convirtiéndose en una forma musical muchísima más atractiva[7]. Intervención continuada, a partir de los años 30 del pasado siglo, en el seno del cuartel de Los Apóstoles por el propio Manuel, además de otros ilustres como Antonio Muñoz Reina, Antonio Velasco El Balilla, José Rivas Quintero y, más recientemente, por los hermanos Martín, dando lugar al denominado Estilo de los Apóstoles definido NO como una forma musical cerrada, sino como un comportamiento melódico con unos rasgos musicales muy específicos.    

Hermanos Hierro
Por lo tanto, estimados amigos, de nuevo, observamos cómo   los intérpretes y el contexto musical causan una nueva evolución de dicha forma musical. Unos intérpretes - El Seco, Juan Hierro y Manolo Hierro - de grandes condiciones artísticos/vocales y un contexto musical flamenco responsables de   la transformación de una forma musical muy llana y monótona en otra con mayor ornamentación melódica y calidad artística, aunque sin llegar a la exuberancia y majestuosidad de la saeta flamenca.

El resultado de la intervención de los hermanos Hierro, creemos, no sería instantáneo, es decir, se necesitarían de unos años para que esta renovada saeta cuartelera se asentase y propagase por el resto de la mananta. Circunstancia que empezó a generalizarse en los años 50 del pasado siglo con la proliferación de nuevos cuarteles y hermandades, propiciadores de un mayor contacto entre los hermanos a través de las funciones religiosas, comidas de hermandad y Subidas de Romanos. Todo esto, junto al mayor atractivo de la nueva cuartelera - su carácter dialogado y giros flamencos -, condujo a su propagación   y aparición de las múltiples variantes con las que es cantada en la actualidad en los diferentes cuarteles, la mayoría de las cuales se nutrieron del mencionado Estilo de los Apóstoles.

En este vídeo escucharemos una buena muestra de saetas de dicho estilo, grabadas hace muchos años en el mismo cuartel de Los Apóstoles. Cantan Perico Lavado, Miguel Martín Miguelón y Chiquito Rivas. Atentos al Balilla en el minuto 01:53  con su forma tan peculiar y esa manara tan valiente de comenzar el tercio: 

En el cuartel de El Viejo Pelícano intérpretes como Eduardo Muñoz Cruces y Francisco Esojo Balaguer NO SUCUMBIERON A ESTA TENTADORA INFLUENCIA, manteniendo un estilo, presumiblemente, anterior y muy cercano, en su estética y comportamiento melódico, al mencionado anteriormente de El Seco.  De dicho estilo -conocido como del Pelícano- hablaremos en otra ocasión. 
                                                            SALUDOS FLAMENCOS
                                                            Álvaro de la Fuente Espejo

ANEXOS:
-Saetas Cuarteleras interpretadas por Juan Hierro y Frasquito: 
https://www.youtube.com/watch?v=KfpGi51Drag 

-Saetas cuarteleras interpretadas por los hermanos Lavado, hijos del inolvidable Perico Lavado: 
https://www.youtube.com/watch?v=nts0y8naZWA

-Letras de cuarteleras: 
http://www.elsudariodecristo.com/Docs/WEBSaetasCuarteleras.pdf

-Vídeo con el que, partir del minuto 11:16  explico muy brevemente el origen y evolución de la saeta cuartelera: 
https://www.youtube.com/watch?v=WOS2B1-a4QQ

-En este Aula Flamenca de Onda Cero Puente Genil contamos los orígenes y evolución de la saeta cuartelera: 
http://www.ivoox.com/2011-04-12-aula-flamenca-la-cuartelera-audios-mp3_rf_612460_1.html

-En este artículo explico la estructura musical de la saeta cuartelera: 
http://flun.cica.es/index.php/numero-14/articulos-revista-14/146-la-melodia-de-la-saeta-cuartelera

-En este enlace podéis escuchar varias saetas cuarteleras. Atentos a la del Viejo Pelícano, interpretada por Eduardo Muñoz Cruces, diferente las demás: 
https://www.ladestrucciondesodoma.org/varias-cuarteleras/





[1] “Saetas eran, y son las coplas de Vía-Crucis, que cantaban los fieles, dentro de las iglesias, o en los ‘calvarios’ jalonados de cruces de piedra en la subida a las ermitas. Uno de mis corresponsales, D. Miguel Álvarez, ha comprobado que muchas saetas que se cantan en Puente Genil son coplas de un Viejo- Viacrucis que le ha sido dado a identificar”. (Pág. XII del Prólogo). Agustín Aguilar y Tejera.
[2] Cada sábado de cuaresma, los hermanos de todos los cuarteles de Puente Genil suben a los aledaños de la Iglesia de Jesús Nazarero - Patrón de Puente Genil - para rezar, cantar e intercambiar vivencias relacionadas con la Semana Santa de Puente Genil (VER ESTE VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=TJ_uTd_WV3E

[3]  “Puente Genil, como ningún otro lugar, encontró la fórmula para mantener la saeta cuartelera cada vez más viva. Pero está fórmula tiene un ambiente, una formación y una sensibilidad que es el Cuartel. Es la base del aprendizaje, donde se decantan los gustos, sentimientos y posibilidades del amante de nuestra Semana Santa. Es el lugar donde se aprende todo. También a cantar y rezar, donde se archivan en los sentidos las saetas, con sus múltiples letras, que después habrá que recordar una vez aprendidas.” La Saeta Cuartelera de Puente Genil. Editado por el Ayuntamiento de Puente Genil.2004. Autor: Jerónimo Guillén Gil

[4] “Así aparecen referencias a flamenco, la guitarra y los cantes en casi todos los poetas y escritores locales, aunque sólo con pinceladas costumbristas. Recuerdos de los viejos aficionados nos hablan de la presencia de Juan Breva; la muy frecuente de Cayetano Muriel y otras más recientes como la de Vallejo o la estancia-avecindado durante algunos años-de Pepe Marchena. El argumento más convincente fue la llegada y establecimiento-trascendente para el flamenco local-en Puente Genil, en uno de los primeros años del siglo XX, de Diego Bermúdez ‘El Tenazas, que creó escuela. Esto evidencia un ‘clima’, no solo artístico y de asimilación, sino de ‘modum viveri’”. (Pág. 120). Varios autores.
[5] Así se denomina en Puente Genil a su Semana Santa.
[6] Ver este enlace. Aquí podemos, con una análisis muy detallado, observar las características del estilo de Los Apóstoles, y su diferencia con relación a la saeta del Seco.
 http://flun.cica.es/index.php/numero-15/articulos-revista-15/149-la-saeta-cuartelera-en-los-apostoles-analisis-musicologico 
[7] “Es en los años 18,20 y 22 de nuestro siglo cuando dos hermanos, eminentemente flamencos: Manoliyo Hierro y Juan Hierro, modifican, integrados en el Cuartel de los Ataos la saeta vieja cuartelera en el sentido de cantar cada uno un tercio, creando la saeta dialogada. La influencia flamenca que hoy se puede apreciar en la saeta cuartelera se debe a Manoliyo y Juan Hierro, anteriormente a la modificación que estos hermanos le hacen era una saeta lisa, sin perfiles flamencos”. La Saeta. Colección Cuadernos Flamencos. Ediciones Escudero, 1977(pág.82 y 83)